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29ª Jornada - Crónica: AD Colmenar Viejo "B" 3 - 1 AD Calasanz Pozuelo

Autor:
28-04-2014
Foto: Foto archivo
 
Monumental despropósito

 

Crónica // L.A. - Aficionado Calasanz Pozuelo

La mañana soleada y las aspiraciones de los dos equipos, situados en la parte alta de la tabla, auguraban un emocionante partido entre el Colmenar B y el Calasanz.

Y empezó siendo un partido emocionante el que los dos equipos ofrecieron durante los primeros 45 minutos, aunque bien es cierto que el huevo de la serpiente, el preludio del esperpento, estaba comenzando a incubarse cuando a instancias de uno de sus auxiliares el árbitro comenzó a expulsar personal del banquillo del Calasanz, cual una centrifugadora, en lo que acabó siendo una auténtica operación limpieza de las filas de los Diablos Azules.

El partido, o mejor el período que se correspondió con un partido de fútbol, no fue bronco ni marrullero. Disputado, pero sin enconos ni suciedad entre los contendientes. Un partido noble y limpio. Durante los diez primeros minutos el Colmenar apretó, o al menos tuvo la mayoría de la posesión, pero sin inquietar excesivamente el marco de Mangas. A la media hora el Calasanz tuvo la mejor ocasión de la primera parte, con un tiro de Rivero, tras sortear a dos contrarios en la frontal del área, que fue detenido en una estirada inverosímil por el portero local. A poco de terminar el primer tiempo, hubo algo en el área visitante, que debió ser una mano, que el árbitro sancionó con un penalty de los que se pitan la mitad de las veces sí y la mitad de las veces no. Penalty y gol del Colmenar,  mientras el banquillo local ya había menguado.

La segunda parte comenzó, como era lógico, con mayor presión del Calasanz, que hizo suyo el partido. Sin embargo, el curso normal del encuentro empezó a verse alterado por la intervención del árbitro, que empezó a ofrecer un recital de tarjetas contra los visitantes, continuando la tarea iniciada en la primera parte. Ni una entrada dura al contrario, ni un insulto entre los jugadores. No. 

El auxiliar –que parecía tener un micrófono direccional de última generación- iba indicando meticulosa y funcionarialmente al árbitro las al parecer incorrecciones verbales del banquillo o de los jugadores del Calasanz y el árbitro procedía  a desquiciar poco a poco a este equipo con un recital de tarjetas, amonestaciones y correctivos de los que sacan del partido a cualquiera. 

Cuando pese a todo el Calasanz empató con gol de Rivero en el minuto 20 de la segunda parte, ejecutando magistralmente un tiro libre, el repertorio sancionador se acentuó, y la decidida ofensiva de los Azules se vio frenada no por el contrario, que a duras penas contenía el dominio en juego y ocasiones del Calasanz, sino por el árbitro.

Primero expulsó a Peco, por una falta normal, en la zona central, sin ningún peligro y sin contraataque, que de ser falta en ningún caso era merecedora de tarjeta, y menos cuando el afectado ya va cargado con una amarilla y eso supone la expulsión, pues expulsión. Como ello no parecía suficiente para desequilibrar el partido y parecía cuestión de tiempo que el Calasanz se adelantase, el colegiado consideró que un derribo a Rivero en el área –del Colmenar- no era penalty, ni tampoco falta, ni nada, era algo más que nada, era expulsión del derribado. Pudo ser un penalty, o quizás pudo ser una carga legal, pero el delantero del Calasanz fue proyectado al suelo claramente. Expulsión ... del derribado.

Con dos jugadores menos era cuestión de tiempo que marcase el Colmenar. Pero como el gol tardaba en llegar, el árbitro expulsó a dos jugadores del banquillo del Calasanz, para desquiciar aún más. Marcó el Colmenar, pero para evitar cualquier improbable posibilidad de resurrección del muerto –del asesinado, mejor- el árbitro expulsó al portero del Calasanz, a Mangas. La decencia impedía a los jugadores del Colmenar continuar combatiendo con un fusilado, y los últimos minutos asistimos a una escena parecida a la que vimos hace unos meses, con los jugadores del Racing plantados frente a los de la Real Sociedad en un partido que no llegó a jugarse. Este sí se llegó a jugar, al menos durante un rato. Luego hubo vergüenza y esperpento. Las estadísticas dirán que terminó 3-1 a favor de los locales, pero eso fue lo de menos.

Ajax Spinner